Toronto, Ontario.— Lo que para millones de personas comienza con una apuesta desde el teléfono puede convertirse, en los casos más graves, en un problema que termina incluso en la sala de emergencias de un hospital.
Una nueva investigación realizada en Ontario revela que las visitas a departamentos de emergencia relacionadas con trastornos de juego prácticamente se duplicaron después de los cambios que ampliaron el acceso a las apuestas deportivas de evento único y al mercado privado de juegos y apuestas por internet.
El fenómeno resulta especialmente marcado entre hombres jóvenes, un sector de la población que también se encuentra fuertemente expuesto a la creciente presencia de plataformas y publicidad relacionada con las apuestas deportivas.
Los jóvenes aparecen en el centro de la alerta
Los investigadores analizaron información correspondiente a un periodo de 14 años y localizaron 952 visitas a departamentos de emergencia relacionadas con trastornos de juego, correspondientes a 757 personas.
Casi tres de cada cuatro de esas personas eran hombres.
Sin embargo, uno de los datos que más llama la atención aparece al observar las edades. Al finalizar el periodo analizado, las visitas entre hombres de 10 a 29 años fueron 154% superiores a lo que se habría esperado de mantenerse la tendencia previa.
Entre los hombres de 30 a 44 años, la cifra observada fue 116% superior a la esperada.
El estudio no encontró un cambio estadísticamente significativo equivalente entre las mujeres.
Cuando el problema va más allá de una apuesta
Los datos también muestran que muchas de las personas que llegaron a emergencias no enfrentaban únicamente problemas relacionados con el juego.
Más del 70% de las visitas estuvo acompañado por otra condición de salud mental o por consumo elevado de sustancias. Además, cerca de una tercera parte terminó en hospitalización.
Este punto coloca la discusión más allá de cuánto dinero puede perder una persona apostando. Los casos que llegan a una sala de emergencia representan situaciones suficientemente graves como para requerir atención médica inmediata.
Y existe otra consideración: quienes terminan en el hospital podrían representar solamente una pequeña parte del problema.
Las personas que desarrollan dificultades relacionadas con el juego no siempre buscan tratamiento especializado, por lo que los investigadores consideran que el crecimiento observado en emergencias podría estar mostrando únicamente los casos más severos de un fenómeno más amplio.
Ontario cambió el escenario de las apuestas
Canadá legalizó las apuestas deportivas sobre eventos individuales en agosto de 2021.
Meses después, en abril de 2022, Ontario abrió un mercado regulado que permitió a compañías privadas ofrecer juegos y apuestas por internet junto con la plataforma gubernamental existente.
Desde entonces, el mercado ha crecido considerablemente.
Actualmente existen decenas de sitios legales de apuestas y juegos en línea operados por empresas privadas en Ontario, convirtiendo al teléfono celular en una puerta de acceso permanente a casinos virtuales y apuestas deportivas.
La investigación encontró que las visitas de emergencia se mantuvieron relativamente estables antes de esa expansión. Posteriormente no se produjo un salto inmediato, pero los casos comenzaron a aumentar progresivamente hasta alcanzar niveles considerablemente superiores a los proyectados con base en la tendencia anterior.
Una discusión que ya rebasa las ganancias del sector
El crecimiento de las apuestas digitales ha creado una industria de enormes dimensiones, pero los nuevos datos colocan otra pregunta sobre la mesa: ¿qué costo puede estar teniendo esta transformación para la salud de algunos habitantes de Ontario?
La investigación no establece que cada persona que utiliza una plataforma de apuestas desarrollará un problema, ni permite atribuir automáticamente cada caso hospitalario al cambio regulatorio. Lo que sí muestra es una asociación entre la expansión del mercado y un incremento significativo de casos graves relacionados con el juego, particularmente entre hombres jóvenes.
Para Ontario, el desafío podría estar entrando en una nueva etapa.
La conversación ya no se limita a quién gana o pierde una apuesta. También comienza a involucrar prevención, salud mental, publicidad, acceso a tratamiento y la manera en que una industria disponible las 24 horas del día puede afectar a las personas más vulnerables.
Porque cuando una apuesta deja de ser entretenimiento y termina en una sala de emergencias, el problema ya no pertenece únicamente al mundo del juego: también se convierte en un asunto de salud pública.












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