Mexican Kitchen: una cocina mexicana que encontró en Hamilton un lugar para hacer historia

Por Ariel García

Hamilton, Ontario.— Hay restaurantes que alimentan y otros que, casi sin proponérselo, terminan contando la historia de quienes los construyeron. Mexican Kitchen pertenece a los segundos.

En uno de los espacios del histórico Hamilton Farmers’ Market, entre el movimiento cotidiano de comerciantes, visitantes y familias, existe una pequeña cocina donde México no está representado únicamente por tacos, tamales o pozole. Está presente en las recetas heredadas, en los recuerdos familiares y en una manera de entender la comida como algo que debe compartirse.

Al frente se encuentra Paola Solís, quien asumió el proyecto en 2018, dos años después de que su historia comenzara bajo la dirección de Carlota Cisneros. Desde entonces, Mexican Kitchen ha desarrollado una identidad propia dentro de la escena gastronómica de Hamilton.

Una receta puede viajar miles de kilómetros

La historia de Mexican Kitchen resulta especialmente interesante porque no comienza con una estrategia para crear una cadena de restaurantes. Comienza con familia.

Detrás de la cocina de Paola existe una tradición que conecta a varias generaciones. Su madre y su abuela compartían incluso el mismo nombre: Aurora. Y buena parte de lo que hoy llega a los platos tiene sus raíces en esos recuerdos familiares.

Durante la conversación que tuve con Paola hubo una idea que explica mucho de su filosofía: la comida pertenece a la humanidad y las recetas no deberían morir.

Esa manera de pensar resulta reveladora porque, para ella, preservar una receta no significa esconderla. Significa compartirla.

Cada vez que alguien disfruta uno de sus platillos y esa reacción le recuerda a Doña Aurora cocinando, la distancia entre México y Canadá parece reducirse a unos cuantos centímetros: los que existen entre un plato y quien está a punto de probarlo.

Cuando la birria encontró Hamilton

Uno de los capítulos más importantes llegó con la birria-barbacoa.

Fuentes locales ya documentaban en 2021 a Mexican Kitchen como probablemente el primer establecimiento que llevó la birria a las mesas de Hamilton, mientras el propio negocio identifica 2018 como el año de su introducción en la ciudad.

Lo interesante vino después.

La quesabirria necesitó tiempo para abrirse camino entre consumidores que todavía no estaban familiarizados con ella. Paola hizo entonces algo poco habitual en un negocio gastronómico: en lugar de proteger celosamente la receta, comenzó a compartirla.

Su razonamiento era sencillo: una receta que se comparte puede sobrevivir.

Hoy la birria y la quesabirria forman parte de una oferta mucho más amplia en Hamilton. Sería exagerado atribuir la evolución gastronómica de toda una ciudad a un solo establecimiento, pero sí existe evidencia de que Mexican Kitchen estuvo allí muy temprano, ayudando a introducir un platillo que posteriormente ganaría enorme popularidad local.

Mucho más que quesabirria

Reducir Mexican Kitchen únicamente a ese platillo sería quedarse con una parte de la historia.

Su cocina incluye tacos, tamales, burritos, tostadas y pozole, además de diferentes preparaciones de birria. Su sitio oficial define el establecimiento como un negocio familiar dedicado a llevar sabores auténticos de México a Hamilton y destaca precisamente la importancia del carácter casero de la comida.

Pero hay otro elemento que para mí marca una diferencia: las aguas frescas.

Mango, guayaba, fresa, piña, jamaica, horchata y otras combinaciones forman parte de esa experiencia. No se trata solamente de acompañar la comida con algo dulce; es reproducir una costumbre profundamente mexicana en Canadá.

Y cuando una horchata realmente sabe a horchata, quienes crecimos con esos sabores sabemos inmediatamente la diferencia.

Cocinar también puede ser una forma de conservar la memoria

Quizá lo más importante de Mexican Kitchen no pueda medirse contando tacos vendidos.

Cuando una persona emigra lleva consigo fotografías, recuerdos, costumbres, palabras y sabores. Con el paso de los años, algunas cosas cambian inevitablemente. Las recetas tienen una particularidad: pueden transmitirse.

Una abuela enseña a una hija. Una madre enseña a otra generación. Esa persona cruza una frontera y un día alguien en Hamilton prueba aquel mismo sabor.

De pronto, una historia familiar se convirtió también en una pequeña parte de la historia de otra ciudad.

Ese es, para mí, el verdadero valor de lo que Paola ha construido.

Mexican Kitchen ocupa hoy un espacio dentro del Hamilton Farmers’ Market, uno de los mercados públicos históricos de la ciudad, y la propia oficina de turismo de Hamilton ha destacado su comida de estilo mexicano y las recetas provenientes de la abuela de Paola.

De México a Hamilton, sin perder el origen

La inmigración suele contarse mediante cifras: cuántas personas llegaron, cuántas trabajan, cuánto producen o cuánto contribuyen a una economía.

Pero también existe otra manera de medirla.

Se puede medir observando lo que una comunidad incorpora a su vida cotidiana.

Una receta. Una celebración. Una palabra. Una canción. Un restaurante.

Por eso Mexican Kitchen representa algo más grande que su tamaño físico. Es el ejemplo de cómo una tradición familiar puede cruzar una frontera, adaptarse a otra ciudad y seguir conservando aquello que la hizo especial desde el principio.

Hamilton tiene una escena gastronómica cada vez más diversa y competitiva. Mexican Kitchen forma parte de ella desde un espacio pequeño, pero con una historia que merece ser contada.

Y quizá ahí esté la mejor definición de este lugar:

México puso las recetas. Hamilton les dio un nuevo hogar. Y Paola Solís se encargó de que la memoria siguiera cocinándose.

La Verdad Express | Hamilton, Ontario

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